Se llama nomofobia, el miedo a quedarse sin teléfono móvil. Y se trata de la aparición de una ansiedad severa que sufre una persona cuando pierde el acceso a su celular.
Durante años se ha estado hablando del trastorno. Pero en Asia, el lugar donde surgió el palo para selfies y el emoji, los psicólogos afirman que esta adicción al teléfono móvil está aumentando rápidamente y que los adictos son cada vez más jóvenes.
Un reciente estudio encuestó a 1.000 estudiantes en Corea del Sur, donde 72% de los niños de 11 o 12 años poseen un móvil y pasan en promedio 5,4 horas al día en ello

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